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Qué ver en Madrid en tres días y aprovechar al máximo

Por Andrés

Madrid es una ciudad fascinante, llena de actividades y sitios fantásticos por conocer. Lo bueno de esta ciudad (cuna de los dos humildes viajeros que aquí relatan sus viajes por el mundo) es que por más que ya la conozcas, siempre tiene algo nuevo para ofrecer: sigue recibiendo con los brazos abiertos y cada visita que haces es como si si la caminaras por primera vez ¡aunque sea la decimosexta!

La ciudad es un compendio de múltiples facetas en la que el turista (e incluso el viajero) podrá encontrar su hueco: Historia, arte, parques, compras, escena cultural, eventos deportivos… o las mejores terrazas para disfrutar del anochecer

¿Qué hacer en Madrid en tres días?. Imprescindibles.

Día 1. Por dónde empezar.

Comenzaremos por La Puerta del Sol. Uno de los sitios favoritos de Madrid para cualquier visitante (pese a que en los últimos años se encuentre en obras la mayor parte del tiempo.).

anochecer puerta del sol Madrid

Anochecer en Madrid: la mítica luz de la puerta del Sol

Suele ser una de las primeras cosas que se suelen conocer de la ciudad a ojos de turista.  Al bajar del metro el caos de gente extranjera y local recuerda a las ciudades más pobladas del mundo.

Por todos lados se ven turistas y viajeros arrastrando las maletas hasta el hotel, ansiosos por dejarlas en la habitación y salir a recorrer la capital de una vez por todas.

Aquí se encuentran algunos de los lugares más fotografiados de la ciudad:

En uno de los laterales de la Puerta del Sol se encuentra la estatua del oso y el madroño: símbolos indiscutidos de la ciudad.

el oso y el madroño en madrid

El auténtico símbolo de la ciudad

También el Cartel del Tío Pepe y el Reloj de la Puerta del Sol, donde todos los 31 de diciembre cientos de madrileños se reúnen para comer las doce uvas cuando el reloj da las doce, como bien dicta la tradición.

Si seguimos caminando hacia el norte nos encontramos con Calle de Preciados, uno de los sitios comerciales más transitados de la ciudad. A nosotros nos encanta recorrer este tipo de zonas comerciales en cualquier lugar al que vamos ya que es uno de los mejores lugares donde hacerse una buena idea de la población de la ciudad.

Al final de esta calle damos con otro de los espacios más reconocidos de la ciudad: La Gran Vía y Callao. 

La Gran Vía es la zona teatral de España por excelencia. (Antes lo era de cines, pero estos han ido cerrando casi todos poco a poco y se ha reconvertido en lugares para musicales).

En su mitad encontramos la plaza del Callao. Aquí podemos encontrar edificios muy bellos: los famosos Cines Callao (construidos en el año 1926) y el edificio Carrión, con su emblemático cartel de Schweppes.

Dios sabe cuántas veces se ha fotografiado esta zona!.  Aunque con la cantidad de turistas haciéndose sus propias fotos es bastante difícil conseguir una buena, si esperamos un poco se suelen poder conseguir buenos resultados.

Volviendo al principio en la Puerta del Sol, bajando por la plaza mayor podemos alcanzar la Plaza De la Villa (la que fue la antigua sede del ayuntamiento de la ciudad). Fue uno de los principales centros comerciales, económicos y culturales de la Edad Media. Actualmente está rodeada de edificios históricos tales como La Casa y Torre de los Lujanes, la Casa de Cisneros o la Casa de la Villa.

Madrid plaza De la Villa ayuntamiento

Merece la pena pasar una tarde por estas callejuelas

A casi 500 metros de la Plaza de la Villa nos encontraremos con otra plaza, la de Ópera. También conocida como Plaza de Isabel II, está rodeada por siete calles y en ella se encuentra la parada de Metro de Ópera, así que es fácil llegar desde otros sitios. La visita guiada al Teatro Real es interesante. Aquí se pueden recorrer todas las salas maravillarse con su arquitectura. En la sexta planta hay un punto fotográfico único de la plaza de Oriente y el Palacio Real. ¿Preparad@ para ser una estrella en Instagram?.

Día 1 por la tarde. El Madrid de los Austrias.

El Palacio Real de Madrid. Es la residencia oficial de los reyes de España, aunque en realidad residen en el Palacio de Zarzuela, en las afueras de Madrid. También es el palacio real más grande de Europa, incluyendo el Buckingham Palace y el Versalles. Tiene nada más y nada menos que 135.000 metros cuadrados; 3.400 habitaciones y más de 2.000 salones.

Majestuoso como Versailles.

Es posible hacer una visita guiada al Palacio por el módico precio unos 25€.  Dura una hora y cuarenta y cinco minutos y se conocen las habitaciones favoritas del rey Carlos III, la Cámara de Gasparini, la Sala de Porcelana o el Comedor de Gala. Una joyita de la historia española que nos hará sentir como parte de la realeza por un tiempo.

En el interior se está bastante fresquito por lo que os lo recomendamos en las horas más calurosas del día para poder descansar y resguardarse del sol.

También se puede visitar por nuestra cuenta, en ese caso conviene realizar la visita de lunes a jueves de 16 a 18 hs en invierno o de 18 a 20 hs en verano, porque esos días no se cobra entrada. También es gratis, todos los días, para los menores de cinco años.

A 200 metros del Palacio se encuentra la Catedral Almudena, la principal de Madrid. La entrada a la Catedral es gratuita (se cobra un pequeño donativo destinado a la conservación), pero en el museo y en el mirador se cobra una entrada de 6 euros por persona.

Hay quienes opinan que al lado de otras catedrales de España (Mezquita/Catedral de Córdoba, Sevilla,Granada, Burgos, León, etc…) como , la de Almudena puede resultar decepcionante… nosotros mejor nos reservamos nuestras opinión! 😀

A casi 600 metros de la plaza de la Ópera se encuentra nuestra favorita, La Plaza Mayor: ¡Ah, la Plaza Mayor! Postal absoluta de Madrid, aquí vamos todos los turistas, como hormigas, a hacernos las fotos con los edificios y tiendas históricas. Al lado de esta espaciosa y pintoresca plaza está el Mercado de San Miguel, punto neurálgico si de gastronomía hablamos. Lo siento, no puedo hablar de Madrid si no hablo de comida.

La famosa fachada pintada de la Plaza Mayor

El mercado de San Miguel se encuentra en uno de los laterales exteriores de la plaza es un antiguo mercado restaurado que actualmente luce cientos de puestos de tapas en su interior.

Si lo que queremos es tranquilidad y silencio, puedes seguir de largo. Pero si no nos molesta el bullicio turístico, comer de pie y probar varias comidillas en un solo sitio ¡este es tu lugar!

Otra curiosidad gastronómica de la Plaza Mayor: alrededor de ella hay varios restaurantes llamados cuevas. Estos están construidos en forma de bóveda e, incluso, algunos son subterráneos. Antiguamente se conservaban bebida y alimentos en estas cuevas y poco a poco se aprovecharon para montar negocios gastronómicos. A día de hoy, lugares como las Cuevas de Luis Candelas son sitios típicos en los que comer una buena comida típica aunque con un precio un tanto elevado.

Nosotros preferimos los famosos bocadillos de calamar y los churros con chocolate que se pueden tomar en alguno de los muchos bares pequeños que rodean la plaza. Si el frío madrileño azota, la parada de los churros resulta aún más tentadora.

Desde aquí y bajando de nuevo hacia la zona del Palacio Real, podemos atravesar el nuevo espacio verde de la capital hacia el Templo de Debod. La multifacética Madrid nos da la oportunidad de visitar Egipto sin salir de la ciudad!

La historia del templo y cómo llegó aquí es fascinante: se erigió en Egipto hace unos tres mil años. Tenía una pequeña capilla que, se cree, estaba dedicada al dios Amón y era visitada por la realeza de manera constante. En ese momento, el templo Debod era un símbolo de la elite egipcia.

En el siglo XX hubo una terrible inundación, y Debod quedó completamente bajo el agua; fue entonces cuando Egipto inició la construcción de una presa que contuviera el avance del agua. La empresa era tan grande que necesitaron ayuda exterior. Aquí entra España, que colaboró con un generoso donativo para salvar la herencia cultural de Egipto. En agradecimiento, Egipto decidió obsequiarle a España el templo Debod. ¡Y lo transportaron enterito a Madrid!

Lo más impresionante es que se intentó en todo momento preservar el edificio tal y como estaba, piedra a piedra e incluso tiene la misma orientación respecto al sol que en su lugar original. Es uno de los mejores sitios de la ciudad para pasear al atardecer.

Día 2. Arte para alimentar el alma.

El segundo día lo comenzaremos visitando el Triángulo del arte. Es como se denomina a los tres museos más importantes de Madrid: el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen.

Por un lado tenemos al Reina Sofía: fue inaugurado en 1992 y contiene una gran colección de obras desde el siglo XX en delante de autores como Picasso, Salvador Dalí o Joan Miró. Siendo el buque insignia el afamado cuadro sobre la matanza de Guernica por parte de los ejércitos fascistas alemán, italiano y español.

museo Del Prado

Uno de los mejores museos de pintura del mundo.

El Prado, por su parte, es el museo más grande y popular de Madrid. Es visitado diariamente por cientos de turistas que realizan colas eternas para ingresar (aunque se pueden hacer reservas por adelantado con guías turísticos, más caras pero más interesantes y rápidas).

El Prado tiene la colección más grande de arte de Francisco de Goya, aunque también destacan artistas como Velásquez, El Bosco o Rubens.

El Thyssen, por último, es el museo más pequeño y alberga obras de Van Gogh, de Matisse y otros.

Los tres museos tienen, además, hermosas tiendas de recuerdos y souvenirs para llevarnos a nuestros hogares un pedacito de la cultura madrileña. Por mi parte, aún conservo un marcapáginas (los hay preciosos sobre una enorme variedad de cuadros) del museo de El Prado que todavía utilizo para marcar mis libros.

 

La última parada de este día es la Estación Atocha. En mi primer viaje a Madrid me interesaba mucho conocer este sitio, no sólo porque ya había oído sobre su belleza natural sino también por los lamentables atentados que habían tenido lugar el 11 de marzo de 2004, pocos años antes de mi primera ida a Madrid.

La estación Atocha fue inaugurada en el año 1851, aunque con el paso del tiempo fue modificándose. Cuenta, en sus interiores, con un invernadero tropical que alberga cientos de plantas. También se puede ver, en los alrededores de la estación, el monumento a las víctimas de los atentados.

Como todo sitio que ha sido escenario de alguna tragedia, Atocha tiene una energía particular. Pero resulta interesante su visita como parte del conocimiento de la historia de la ciudad.

Al final del mismo Paseo Del Prado se encuentra la famosa fuente de Cibeles, otro punto representativo de la capital, así como sitio de reunión de madridistas cada vez que el equipo de fútbol gana un trofeo. También en este sitio se encuentra el Palacio de Cibeles, que junto con la fuente dan lugar a la Plaza de Cibeles.

La plaza divide los barrios del Centro, Retiro y Salamanca (el barrio de las tiendas de lujo). En el año 1782, cuando fue construida, la fuente de Cibeles proporcionaba agua a los lugareños. Luego fue trasladada al centro de la ciudad, su actual ubicación, a modo decorativo.

El Palacio de Cibeles fue, en sus orígenes, la sede central de correos y es por eso por lo que también se lo conoce como Palacio de Comunicaciones. Con los años fue modificado para funcionar como el ayuntamiento. En la parte superior existe un restaurante desde el que se pueden obtener grandiosas panorámicas de la ciudad.

En las cercanías del Palacio de Cibeles y del Museo Thyssen se encuentra el Congreso de los Diputados, un palacio del siglo XIX característico por su imponente aspecto, sus altas columnas y, por supuesto, los leones y puertas de bronce ubicados en la entrada.

Las columnas sostienen un frontón enorme que representa a España abrazando la Constitución. La entrada de la grandísima puerta de bronce solamente se utiliza en ocasiones especiales como la apertura de la legislatura por el rey o en las Jornadas de Puertas Abiertas, ya que usualmente los diputados acceden al edificio por la puerta lateral de la calle Floridablanca. Hacia 1980, debido a falta de espacio, se construyó un segundo edificio al lado del Congreso.

Pero sobre todo… ¡Los leones! A los pies de ellos podemos leer que el material con el que fueron construidos proviene de cañones robados al enemigo en la guerra de 1860 contra África. Los leones fueron esculpidos en bronce por el artista Ponciano Ponzano. Las esculturas del interior fueron talladas por otros artistas de renombre de la época: el Congreso fue construido entre 1843 y 1850. Es de estilo neoclásico y su particularidad más importante es la simetría en torno al salón de sesiones. El mismo se construyó en forma de herradura.

El Congreso es imponente y su arquitectura elegante. Vale la pena conocerlo y observar todos sus detalles de cerca. Merece la pena hacer una visita guiada donde se pueden ver hasta los impactos de bala que se produjeron durante el intento de golpe de estado de 1981.

Día 3.

Palacio de Cristal dentro del Retiro.

Comenzamos el tercer día visitando El Parque del Retiro, el pulmón verde de Madrid por excelencia.

El Parque del Retiro es un paseo precioso en el que, además de tirarnos en el césped a descansar -cosa que necesitaremos si nos hemos caminado todo Madrid durante nuestra estadía-, podemos visitar sitios de interés como el Palacio de Cristal, el Estanque de Retiro o las diversas fuentes que encontraremos explorando el parque.

El Palacio de Cristal se construyó en 1887 para una exposición sobre las Islas Filipinas. Hoy en día se utiliza para exposiciones varias de arte contemporáneo, y también se puede visitar. Es completamente gratuito. Está frente a un pequeño lago artificial del que emergen árboles naturales: cipreses del pantano. ¡Foto obligada!

El Estanque de Retiro es un famoso espejo de agua en donde se puede alquilar un bote y dar un paseo, si el día lo amerita. También se puede visitar el Paseo de Argentina, más conocido como el Paseo de las Estatuas de los Reyes. Allí se pueden observar las esculturas de los distintos monarcas a través de los siglos.

Claro que también podemos descansar: el Parque del Retiro es ideal para alejarse del bullicio madrileño y acomodarse en el césped a leer o tomar el sol. Inclusive, si el día acompaña, es un bonito plan organizar un picnic con unos ibéricos para darle una pausa al día. A veces hay artistas de percusión en los alrededores, y los sábados hay shows de títeres para niños.

A 25 minutos de caminata desde Parque del Retiro nos encontramos con la Puerta de Alcalá. Mencionadísima por Joaquín Sabina, Ana Belén o Víctor Manuel. La Puerta de Alcalá es una de las cinco puertas reales que funcionaban como entradas a Madrid. Es uno de los puntos representativos de la ciudad y, además, dueña de una majestuosidad imponente, rodeada de flores y césped en perfecto estado.

La última parada, en las cercanías de la Puerta de Alcalá, es la Azotea del Círculo de Bellas Artes, sitio fantástico para terminar el día mirando el atardecer desde las alturas. La entrada cuesta 5 euros y subimos por un ascensor de cristal desde el que podemos ver bellas panorámicas.

La azotea está ubicada a 56 metros sobre la calle Alcalá y resalta, al llegar a las alturas, la escultura Minerva, de Juan Luis Vassallo. Está construida en bronce y representa a la diosa de la sabiduría y el arte. Además, ¡la azotea cuenta con un restaurante en el que sirven unos platazos! ¿Hay mejor forma de terminar el día que tomando unos cocteles mirando el atardecer madrileño?

Hay otras experiencias originales en la azotea; puedes consultarlas en la web oficial del Círculo de Bellas Artes: https://www.azoteadelcirculo.com/experiencias.

Este fue nuestro itinerario para tres días en Madrid; claro que hay otros cientos más de cosas para hacer y descubrir, y cuando uno camina una nueva ciudad va explorando recovecos, sitios y locales que se cruza en el camino. Creo que esa es una grandiosa forma de conocer las ciudades desde adentro: ¡viviéndolas!

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