14 Cosas qué ver en Madrid en 3 días [Planazo de viaje]

Por Andrés

Madrid es una ciudad fascinante, llena de actividades y sitios fantásticos por conocer. Lo bueno de esta ciudad (cuna de los dos humildes viajeros que aquí relatan sus viajes por el mundo) es que por más que ya la conozcas, siempre tiene algo nuevo para ofrecer: sigue recibiendo con los brazos abiertos y cada visita que haces es como si si la caminaras por primera vez ¡aunque sea la decimosexta!

La ciudad es un compendio de múltiples facetas en la que el turista (e incluso el viajero) podrá encontrar su hueco: Historia, arte, parques, compras, escena cultural, eventos deportivos… o las mejores terrazas para disfrutar del anochecer

¿Qué hacer en Madrid en 3 días?. Imprescindibles.

Día 1. Por dónde empezar.

Comenzaremos por La Puerta del Sol. Uno de los sitios favoritos de Madrid para cualquier visitante (pese a que en los últimos años se encuentre en obras la mayor parte del tiempo.).

anochecer puerta del sol Madrid

Anochecer en Madrid: la mítica luz de la puerta del Sol

Suele ser una de las primeras cosas que se suelen conocer de la ciudad a ojos de turista.  Al bajar del metro el caos de gente extranjera y local recuerda a las ciudades más pobladas del mundo.

Por todos lados se ven turistas y viajeros arrastrando las maletas hasta el hotel, ansiosos por dejarlas en la habitación y salir a recorrer la capital de una vez por todas.

Aquí se encuentran algunos de los lugares más fotografiados de la ciudad:

En uno de los laterales de la Puerta del Sol se encuentra la estatua del oso y el madroño: símbolos indiscutidos de la ciudad.

el oso y el madroño en madrid

El auténtico símbolo de la ciudad

También el Cartel del Tío Pepe y el Reloj de la Puerta del Sol, donde todos los 31 de diciembre cientos de madrileños se reúnen para comer las doce uvas cuando el reloj da las doce, como bien dicta la tradición.

Si seguimos caminando hacia el norte nos encontramos con Calle de Preciados, uno de los sitios comerciales más transitados de la ciudad. A nosotros nos encanta recorrer este tipo de zonas comerciales en cualquier lugar al que vamos ya que es uno de los mejores lugares donde hacerse una buena idea de la población de la ciudad.

Al final de esta calle damos con otro de los espacios más reconocidos de la ciudad: La Gran Vía y Callao. 

La Gran Vía es la zona teatral de España por excelencia. (Antes lo era de cines, pero estos han ido cerrando casi todos poco a poco y se ha reconvertido en lugares para musicales).

En su mitad encontramos la plaza del Callao. Aquí podemos encontrar edificios muy bellos: los famosos Cines Callao (construidos en el año 1926) y el edificio Carrión, con su emblemático cartel de Schweppes.

Dios sabe cuántas veces se ha fotografiado esta zona!.  Aunque con la cantidad de turistas haciéndose sus propias fotos es bastante difícil conseguir una buena, si esperamos un poco se suelen poder conseguir buenos resultados.

Volviendo al principio en la Puerta del Sol, bajando por la plaza mayor podemos alcanzar la Plaza De la Villa (la que fue la antigua sede del ayuntamiento de la ciudad). Fue uno de los principales centros comerciales, económicos y culturales de la Edad Media. Actualmente está rodeada de edificios históricos tales como La Casa y Torre de los Lujanes, la Casa de Cisneros o la Casa de la Villa.

Madrid plaza De la Villa ayuntamiento

Merece la pena pasar una tarde por estas callejuelas

A casi 500 metros de la Plaza de la Villa nos encontraremos con otra plaza, la de Ópera. También conocida como Plaza de Isabel II, está rodeada por siete calles y en ella se encuentra la parada de Metro de Ópera, así que es fácil llegar desde otros sitios. La visita guiada al Teatro Real es interesante. Aquí se pueden recorrer todas las salas maravillarse con su arquitectura. En la sexta planta hay un punto fotográfico único de la plaza de Oriente y el Palacio Real. ¿Preparad@ para ser una estrella en Instagram?.

Día 1 por la tarde. El Madrid de los Austrias.

El Palacio Real de Madrid. Es la residencia oficial de los reyes de España, aunque en realidad residen en el Palacio de Zarzuela, en las afueras de Madrid. También es el palacio real más grande de Europa, incluyendo el Buckingham Palace y el Versalles. Tiene nada más y nada menos que 135.000 metros cuadrados; 3.400 habitaciones y más de 2.000 salones.

Majestuoso como Versailles.

Es posible hacer una visita guiada al Palacio por el módico precio unos 25€.  Dura una hora y cuarenta y cinco minutos y se conocen las habitaciones favoritas del rey Carlos III, la Cámara de Gasparini, la Sala de Porcelana o el Comedor de Gala. Una joyita de la historia española que nos hará sentir como parte de la realeza por un tiempo.

En el interior se está bastante fresquito por lo que os lo recomendamos en las horas más calurosas del día para poder descansar y resguardarse del sol.

También se puede visitar por nuestra cuenta, en ese caso conviene realizar la visita de lunes a jueves de 16 a 18 hs en invierno o de 18 a 20 hs en verano, porque esos días no se cobra entrada. También es gratis, todos los días, para los menores de cinco años.

A 200 metros del Palacio se encuentra la Catedral Almudena, la principal de Madrid. La entrada a la Catedral es gratuita (se cobra un pequeño donativo destinado a la conservación), pero en el museo y en el mirador se cobra una entrada de 6 euros por persona.

Hay quienes opinan que al lado de otras catedrales de España (Mezquita/Catedral de Córdoba, Sevilla,Granada, Burgos, León, etc…) como , la de Almudena puede resultar decepcionante… nosotros mejor nos reservamos nuestras opinión! 😀

A casi 600 metros de la plaza de la Ópera se encuentra nuestra favorita, La Plaza Mayor: ¡Ah, la Plaza Mayor! Postal absoluta de Madrid, aquí vamos todos los turistas, como hormigas, a hacernos las fotos con los edificios y tiendas históricas. Al lado de esta espaciosa y pintoresca plaza está el Mercado de San Miguel, punto neurálgico si de gastronomía hablamos. Lo siento, no puedo hablar de Madrid si no hablo de comida.

La famosa fachada pintada de la Plaza Mayor

El mercado de San Miguel se encuentra en uno de los laterales exteriores de la plaza es un antiguo mercado restaurado que actualmente luce cientos de puestos de tapas en su interior.

Si lo que queremos es tranquilidad y silencio, puedes seguir de largo. Pero si no nos molesta el bullicio turístico, comer de pie y probar varias comidillas en un solo sitio ¡este es tu lugar!

Otra curiosidad gastronómica de la Plaza Mayor: alrededor de ella hay varios restaurantes llamados cuevas. Estos están construidos en forma de bóveda e, incluso, algunos son subterráneos. Antiguamente se conservaban bebida y alimentos en estas cuevas y poco a poco se aprovecharon para montar negocios gastronómicos. A día de hoy, lugares como las Cuevas de Luis Candelas son sitios típicos en los que comer una buena comida típica aunque con un precio un tanto elevado.

Nosotros preferimos los famosos bocadillos de calamar y los churros con chocolate que se pueden tomar en alguno de los muchos bares pequeños que rodean la plaza. Si el frío madrileño azota, la parada de los churros resulta aún más tentadora.

Desde aquí y bajando de nuevo hacia la zona del Palacio Real, podemos atravesar el nuevo espacio verde de la capital hacia el Templo de Debod. La multifacética Madrid nos da la oportunidad de visitar Egipto sin salir de la ciudad!

La historia del templo y cómo llegó aquí es fascinante: se erigió en Egipto hace unos tres mil años. Tenía una pequeña capilla que, se cree, estaba dedicada al dios Amón y era visitada por la realeza de manera constante. En ese momento, el templo Debod era un símbolo de la elite egipcia.

En el siglo XX hubo una terrible inundación, y Debod quedó completamente bajo el agua; fue entonces cuando Egipto inició la construcción de una presa que contuviera el avance del agua. La empresa era tan grande que necesitaron ayuda exterior. Aquí entra España, que colaboró con un generoso donativo para salvar la herencia cultural de Egipto. En agradecimiento, Egipto decidió obsequiarle a España el templo Debod. ¡Y lo transportaron enterito a Madrid!

Lo más impresionante es que se intentó en todo momento preservar el edificio tal y como estaba, piedra a piedra e incluso tiene la misma orientación respecto al sol que en su lugar original. Es uno de los mejores sitios de la ciudad para pasear al atardecer.

Día 2. Arte para alimentar el alma.

El segundo día lo comenzaremos visitando el Triángulo del arte. Es como se denomina a los tres museos más importantes de Madrid: el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen.

Por un lado tenemos al Reina Sofía: fue inaugurado en 1992 y contiene una gran colección de obras desde el siglo XX en delante de autores como Picasso, Salvador Dalí o Joan Miró. Siendo el buque insignia el afamado cuadro sobre la matanza de Guernica por parte de los ejércitos fascistas alemán, italiano y español.

museo Del Prado

Uno de los mejores museos de pintura del mundo.

El Prado, por su parte, es el museo más grande y popular de Madrid. Es visitado diariamente por cientos de turistas que realizan colas eternas para ingresar (aunque se pueden hacer reservas por adelantado con guías turísticos, más caras pero más interesantes y rápidas).

El Prado tiene la colección más grande de arte de Francisco de Goya, aunque también destacan artistas como Velásquez, El Bosco o Rubens.

El Thyssen, por último, es el museo más pequeño y alberga obras de Van Gogh, de Matisse y otros.

Los tres museos tienen, además, hermosas tiendas de recuerdos y souvenirs para llevarnos a nuestros hogares un pedacito de la cultura madrileña. Por mi parte, aún conservo un marcapáginas (los hay preciosos sobre una enorme variedad de cuadros) del museo de El Prado que todavía utilizo para marcar mis libros.

 

La última parada de este día es la Estación Atocha. En mi primer viaje a Madrid me interesaba mucho conocer este sitio, no sólo porque ya había oído sobre su belleza natural sino también por los lamentables atentados que habían tenido lugar el 11 de marzo de 2004, pocos años antes de mi primera ida a Madrid.

La estación Atocha fue inaugurada en el año 1851, aunque con el paso del tiempo fue modificándose. Cuenta, en sus interiores, con un invernadero tropical que alberga cientos de plantas. También se puede ver, en los alrededores de la estación, el monumento a las víctimas de los atentados.

Como todo sitio que ha sido escenario de alguna tragedia, Atocha tiene una energía particular. Pero resulta interesante su visita como parte del conocimiento de la historia de la ciudad.

Al final del mismo Paseo Del Prado se encuentra la famosa fuente de Cibeles, otro punto representativo de la capital, así como sitio de reunión de madridistas cada vez que el equipo de fútbol gana un trofeo. También en este sitio se encuentra el Palacio de Cibeles, que junto con la fuente dan lugar a la Plaza de Cibeles.

La plaza divide los barrios del Centro, Retiro y Salamanca (el barrio de las tiendas de lujo). En el año 1782, cuando fue construida, la fuente de Cibeles proporcionaba agua a los lugareños. Luego fue trasladada al centro de la ciudad, su actual ubicación, a modo decorativo.

El Palacio de Cibeles fue, en sus orígenes, la sede central de correos y es por eso por lo que también se lo conoce como Palacio de Comunicaciones. Con los años fue modificado para funcionar como el ayuntamiento. En la parte superior existe un restaurante desde el que se pueden obtener grandiosas panorámicas de la ciudad.

En las cercanías del Palacio de Cibeles y del Museo Thyssen se encuentra el Congreso de los Diputados, un palacio del siglo XIX característico por su imponente aspecto, sus altas columnas y, por supuesto, los leones y puertas de bronce ubicados en la entrada.

Las columnas sostienen un frontón enorme que representa a España abrazando la Constitución. La entrada de la grandísima puerta de bronce solamente se utiliza en ocasiones especiales como la apertura de la legislatura por el rey o en las Jornadas de Puertas Abiertas, ya que usualmente los diputados acceden al edificio por la puerta lateral de la calle Floridablanca. Hacia 1980, debido a falta de espacio, se construyó un segundo edificio al lado del Congreso.

Pero sobre todo… ¡Los leones! A los pies de ellos podemos leer que el material con el que fueron construidos proviene de cañones robados al enemigo en la guerra de 1860 contra África. Los leones fueron esculpidos en bronce por el artista Ponciano Ponzano. Las esculturas del interior fueron talladas por otros artistas de renombre de la época: el Congreso fue construido entre 1843 y 1850. Es de estilo neoclásico y su particularidad más importante es la simetría en torno al salón de sesiones. El mismo se construyó en forma de herradura.

El Congreso es imponente y su arquitectura elegante. Vale la pena conocerlo y observar todos sus detalles de cerca. Merece la pena hacer una visita guiada donde se pueden ver hasta los impactos de bala que se produjeron durante el intento de golpe de estado de 1981.

Día 3.

Palacio de Cristal dentro del Retiro.

Comenzamos el tercer día visitando El Parque del Retiro, el pulmón verde de Madrid por excelencia.

El Parque del Retiro es un paseo precioso en el que, además de tirarnos en el césped a descansar -cosa que necesitaremos si nos hemos caminado todo Madrid durante nuestra estadía-, podemos visitar sitios de interés como el Palacio de Cristal, el Estanque de Retiro o las diversas fuentes que encontraremos explorando el parque.

El Palacio de Cristal se construyó en 1887 para una exposición sobre las Islas Filipinas. Hoy en día se utiliza para exposiciones varias de arte contemporáneo, y también se puede visitar. Es completamente gratuito. Está frente a un pequeño lago artificial del que emergen árboles naturales: cipreses del pantano. ¡Foto obligada!

El Estanque de Retiro es un famoso espejo de agua en donde se puede alquilar un bote y dar un paseo, si el día lo amerita. También se puede visitar el Paseo de Argentina, más conocido como el Paseo de las Estatuas de los Reyes. Allí se pueden observar las esculturas de los distintos monarcas a través de los siglos.

Claro que también podemos descansar: el Parque del Retiro es ideal para alejarse del bullicio madrileño y acomodarse en el césped a leer o tomar el sol. Inclusive, si el día acompaña, es un bonito plan organizar un picnic con unos ibéricos para darle una pausa al día. A veces hay artistas de percusión en los alrededores, y los sábados hay shows de títeres para niños.

A 25 minutos de caminata desde Parque del Retiro nos encontramos con la Puerta de Alcalá. Mencionadísima por Joaquín Sabina, Ana Belén o Víctor Manuel. La Puerta de Alcalá es una de las cinco puertas reales que funcionaban como entradas a Madrid. Es uno de los puntos representativos de la ciudad y, además, dueña de una majestuosidad imponente, rodeada de flores y césped en perfecto estado.

La última parada, en las cercanías de la Puerta de Alcalá, es la Azotea del Círculo de Bellas Artes, sitio fantástico para terminar el día mirando el atardecer desde las alturas. La entrada cuesta 5 euros y subimos por un ascensor de cristal desde el que podemos ver bellas panorámicas.

La azotea está ubicada a 56 metros sobre la calle Alcalá y resalta, al llegar a las alturas, la escultura Minerva, de Juan Luis Vassallo. Está construida en bronce y representa a la diosa de la sabiduría y el arte. Además, ¡la azotea cuenta con un restaurante en el que sirven unos platazos! ¿Hay mejor forma de terminar el día que tomando unos cocteles mirando el atardecer madrileño?

Hay otras experiencias originales en la azotea; puedes consultarlas en la web oficial del Círculo de Bellas Artes: https://www.azoteadelcirculo.com/experiencias.

Este fue nuestro itinerario para tres días en Madrid; claro que hay otros cientos más de cosas para hacer y descubrir, y cuando uno camina una nueva ciudad va explorando recovecos, sitios y locales que se cruza en el camino. 

¿Cuáles son los pueblos más bonitos de Madrid?

Aunque la capital es enorme y necesitas varios días para verla, lo cierto e que en la comunidad hay mucho más para ver y, ya que te das el viaje, lo suyo es ver mucho más, ¿no?

Si quieres sentir el choque de lo que es la gran ciudad y el estilo de vida urbanita, con su muestra más representativa precisamente en Madrid (y Barcelona) con el turismo rural, continúa descubriendo cuáles son los pueblos más bonitos que puedes visitar en la capital.

Buitrago de Lozoya

El pueblo en sí es bonito, con alcázar y torre como toda construcción de la época, pero más lo es el lugar donde se enmarca: un meandro en las faldas de las montañas de la sierra de Guadarrama. Además, desde el otro lado del río se puede ver, perfectamente erigida, su muralla levantada durante el asentamiento de los musulmanes en el lugar.

Rascafría

Tiene un gran patrimonio monumental, como la primera cartuja de España, que es de estilo gótico, y parajes naturales bellos y curiosos como el bosque finlandés (con abedules, chopos, abetos…) o el propio Valle Alto de Lozoya, donde se erigió; doble motivo para visitarlo.

Cadalso de los Vidrios

No es tan conocido y, por ello, seguramente más fascinante cuando lo descubras.

Es prerromano pero totalmente modificado con el transcurrir de los siglos hasta tener representaciones de casi cualquier asentamiento y corriente estética y/o cultural que ha habido en la zona. Un palacio renacentista, un observatorio musulmán, una casa medieval perteneciente a una larga dinastía de nobles…

Alcalá de Henares

Es un topicazo pero, como me ocurre a menudo, tiene muchas cositas a las que no me puedo resistir. Y si se ha declarado a Alcalá de Henares por todo lo que podemos ver Patrimonio de la Humanidad por algo será.

Este cuenta con un casco histórico lleno de encanto, la impresionante Catedral de los Santos Justo y Pastor (un imprescindible en mis recomendaciones a la capital del país), la propia universidad, que es muy bella y llena de historia, sus plazas y paseos floridos e incluso construcciones prerrománicas.

Patones de Arriba

Tiene casas de pizarra, piedra (se usan los colores azul y violeta dotando a las construcciones de un encanto especial) y pequeño ladrillo que la vegetación del lugar va envolviendo para hacerlas aún más bellas. El pueblo es, como imaginas, pintoresco, con calles empedradas y empinadas. No hay muchísimo para hacer pero sí es un imperdible en cuanto a belleza, que es lo que buscamos aquí.

Aranjuez

También con abundante riqueza a nivel turístico, damos con el que es llamado el Versalles español.

Por supuesto, tiene un palacio del siglo XVI que descansa junto al río Tajo, un centro histórico en cuadrícula o el Jardín del Príncipe.

¿Qué hacer en Madrid con tu pareja?

Hay decenas de planes se pueden hacer solos, en familia, con amigos, en grandes grupos. Otros te piden más ir en pareja porque la experiencia va a ser bonita y puede, de una manera u otra, ayudar a sacar unas sonrisas de más. Y aunque todo en buena compañía es un plan excelente, evidentemente hay algunas cositas que te puedo recomendar hacer con tu chico o chica.

Paseo en bote

Un plan que verás que repetimos luego por su versatilidad es ir al Retiro a montar en bote.

Allí, con su lago espejo y sus metros y metros de vegetación, algunos animalillos, un ambiente vibrante y buenas vistas, tienes la opción de montar en un bote a remos y dar un paseo por el agua. Tendrás tiempo e intimidad para hablar de lo que quieras, quedaros abrazados a la deriva e incluso puedes pedir matrimonio a tu pareja (intenta que alguien desde otro bote os haga una foto o vídeo, jeje).

Una vez allí no está de más pasear rodeado de las varias esculturas del siglo XVIII que se encuentran en lo que se llama paseo de la Argentina. Igual de bonito será pararse a ver el Palacio de Cristal y hacerse algunas selfies.

Pasar el día en Casa de Campo

Y si de verdad sois de pasar el día en el parque, aunque El Retiro es genial e imprescindible, como seguramente os pille de camino para hacer otras cosas, la propuesta sería ir a Casa de Campo, que es el parque más grande que vas a encontrar en la comunidad entera, contando con 17.5 km cuadrados. Lo mejor de todo es que puedes ir o volver en teleférico, pues conecta con el parque del Oeste.

Allí, además de lo exuberante del propio parque, que no es poco, también hay un lago y mesas de picnic. Además, dispone de un pabellón donde puedes entrar a hacer algún deporte e incluso hay un parque de atracciones, por lo que tampoco es mal plan para ir con niños.

Fotos en el Palacio Real

El Palacio Real, además de una bella edificación con tintes barrocos y neoclásicos es curioso por varios motivos. Si vas en pareja, más allá de visitarlo para conocer su historia y la de personajes de nuestro país, puedes sacarle partido de otras formas.

Date un paseo al estilo del rey Luis y Cristine en La máscara de hierro entre enormes fuentes, altos y frondosos árboles, más vegetación de fondo y un palacio de impresión. Aprovecha, por supuesto, tomar bellas fotografías de ello. Y ya que estás, quédate a ver el curioso relevo de la guardia, que se hace de manera pública miércoles y sábados.

Ir al teatro

Hay parejas que van más y otras menos. Pero sea cual sea vuestro caso, acudir a una obra en Madrid, de teatro o de otro tipo de evento, es algo diferente.

Mi propuesta es acudir al Teatro Real, por lo enorme, bello e histórico que tiene. Aquí se representan óperas y suele abrazar las mejores representaciones, recibiendo, de hecho, las extranjeras, las de mayor importancia y también preestrenos. Pero si lo que hay en carta no te agrada, hay otros teatros preciosos en los que ver de todo.

Además, es muy chulo arreglarse para ir a este tipo de sitios; siempre te saca un poco de la rutina y será el prolegómeno de, por qué no, una romántica y elegante cita que incluya después una cena de gala y el ir a tomar un cóctel a medianoche.

Subir a un mirador romántico

Esta propuesta se puede, de hecho, unir a la anterior. En Madrid hay un mirador algo diferente, pues se trata de la azotea del edificio del Círculo de Bellas Artes. Este lugar de por sí ya es interesante (y totalmente recomendable al máximo si te gustan las artes) pero es que si subes arriba, donde también puedes tomarte algo (en los meses cálidos), tendrás una puesta de sol preciosa al tiempo que puedes ver puntos de interés como el ya citado Palacio Real.

¿Que no perderse en la Comunidad de Madrid?

Hay muchísimo que hacer en toda la comunidad. Si la ciudad en sí ya es enorme y está llena de cosas para hacer y ver, imagínate todo lo que puedes encontrar en sus más de 8000 kilómetros cuadrados.

El Escorial

Imposible salir de Madrid sin acudir a ver el Real Monasterio de El Escorial, en San Lorenzo.

Es una construcción renacentista que posiblemente resulte la más visitada de la capital casi todos los años. ¿Por qué? En su interior se encuentran los restos de los monarcas españoles desde la época de Felipe II, primero de ellos en permanecer aquí después de años de retiro tras su reinado.

Por supuesto, no dejes de acudir al municipio, que mantiene el mismo estilo arquitectónico y se sitúa bajo el monte Abantos, el cual le da un aire mucho más natural que hace que su estampa se mantenga no sólo rural sino también antigua.

Senderismo y disfrute de la naturaleza

Normalmente se relaciona Madrid con un estilo de vida muy acomodado, elegante y de clase, aunque, como ya sabemos, la ciudad está repleta de elementos turísticos de todo tipo muy interesantes. Aun así, a no ser que seas amante de la naturaleza, no se te ocurre relacionar esta con la capital del país.

Lo que ocurre es que, más allá de la propia ciudad, hay muchos lugares de meseta, ríos y bosques que la rodean.

Algunos lugares que puedes disfrutar a pie y que yo no me perdería bajo ningún concepto (aunque fuese en quad, bicicleta o globo aerostático son los siguientes.

El castillo de los Mendoza, situado en Manzanares El Real, es el mejor conservado de la comunidad. Se erige en una fortaleza mudéjar y es visita indispensable en la ruta senderística aledaña. El municipio también es propicio para la escalada.

Cercedilla es un lugar que cuenta con un resto histórico muy importante, parte de la Vía Antonina. Y aunque para mí este ya es motivo de visita, la gente va allí por sus recursos para salir de excursión. El municipio cuenta con varios senderos desde los que salir para hacer diferentes rutas de todos los grados de dificultad.

Como siempre me gusta hacer, dejo espacio también para un lugar de agua, en este caso, las Cascadas del Hervidero, situadas junto a San Agustín de Guadalix. Son saltos de agua pura totalmente cristalina que se dan entre rocas de sílice. Además, hasta llegar a ellas cuentas con una ruta de las más bonitas de la zona, con puentes de madera y bosques de gran frondosidad.

La plaza de Chinchón

Aunque el municipio en sí es bonito, lo que yo recomiendo de él, sinceramente, es su plaza.

Es un lugar algo especial literalmente abrazada por las casas con soportales y balcones, de manera que, cuando te sitúas en ella te sientes algo pequeño. En ella se han llevado a cabo ejecuciones, la realeza se ha dejado ver y han tenido lugar algunas de las representaciones teatrales antiguas más importantes.

Una buena comida en Navalcarnero

En Madrid no todo son churros y calamares; que se lo digan a los propios de este pueblo. Seguro que has escuchado hablar de él como un lugar con sabor propio.

Hay sitios interesantes para ver ya que te desplazas, como una iglesia del siglo XVI o la plaza Mayor. Si bien, por lo que te aconsejo ir es por su buen comer, y beber. Aquí triunfa el vino y la cocina tradicional, destacando los platos de olla y algunas buenas piezas de carne.

La playa de Madrid

Su verdadero nombre es embalse de San Juan pero se hizo conocido precisamente porque se trata de una playa artificial que, de hecho, no tiene demasiados años.

Talamanca del Jarama

Es un lugar donde te empapas de elementos turísticos, estando muy densamente poblado por estos. Tienes el famoso Ábside de las Maravillas, el propio casco, que está amurallado y lleno de monumentos mudéjares y, sobre todo, románicos, la cartuja (donde tantas películas se han filmando) o su puente romano.

Aunque no tan espectacular, no podemos dejar de lado su entorno, pues discurren ríos y arroyos y es muy habitual el avistamiento de aves de todo tipo.

Turismo rural de verdad

Si quieres acudir a un lugar que mantenga la esencia rural al máximo, no te pierdas Torremocha del Jarama.

Cuenta con museos y un centro artesanal donde mamarás de todo ello, pero es que el municipio en sí sigue siendo lugar de artesanos, agricultores y ganaderos. Además, también hay algunos elementos arquitectónicos interesantes como la Fuente de las Tinajas o la Iglesia de San Pedro Apóstol.

¿Qué hacer en Madrid con poco dinero?

Es cierto que la capital es cara, quien diga lo contrario miente. Pero entre esos precios que seguramente sean más altos que los que sueles ver en el barrio, hay algunas joyitas. Te voy a dar unas ideas tanto de precios reducidos como, atención, de cosas que puedes hacer gratis (y el dinero te lo guardas para esos caprichitos que cuestan un poco más).

Ir de museos

Como te lo explico más adelante no me voy a extender, pero que sepas que en la capital la inmensa mayoría de museos se pueden visitar gratuitamente algún día a la semana o, como poco, algunas horas diarias o en festivos.

Pillar gangas en el rastro

Aunque los amantes de las compras tenemos como sueño a pequeña escala (o no tan pequeña) el dejarnos llevar en la Gran Vía de Madrid y aledaños, lo cierto es que tenemos que poner los pies en el suelo no podemos comprar compulsivamente allí todo lo que quisiéramos, por mucho que nos duela.

Para gastar un poquito más y a la vez un poquito menos, date un capricho aquí pero luego ve al rastro. En la capital es una locura, no hablamos de unos pocos puestecillos. Siempre vas a encontrar cosas chulas e interesantes y, lo mejor de todo, puedes regatear así que si eres bueno en eso, te llevas de calle lo que más te guste. Eso sí, este se pone los domingos por lo que, si piensas ir, debes cuadrarte la agenda.

Vistas en teleférico

No sé cuánto tiempo piensas pasar en Madrid ni a qué ritmo haces turismo pero creo que no vas a poder ver todo lo que quisieras en una sola visita, especialmente si usas algún día para salir de Madrid ciudad. Por ello, una excelente opción no sólo para hacerte una idea de dónde están las cosas sino para ver zonas que a lo mejor no visitas o, simplemente, las propias vistas o por la propia experiencia, yo no me quedaría sin montarme en el teleférico.

Picnic en el Retiro

Como este es visita obligatoria, aprovecha ya que estás allí y ahórrate el comer en restaurante (incluso el tapeo), haciendo un picnic en este inmenso parque. Obviamente, podrías elegir cualquier otro y seguramente haya mucha menos gente, pero es que esta zona es genial, de verdad. Y “sólo” es un parque, pero ¡qué parque! Además, tienes muchas cositas para ver muy cerca, de manera que puedes ocupar, tranquilamente, el día en esta zona.

Es enorme, con bastante vegetación, algunas edificaciones, estatuas, cafetería por si te dejas algo o para el café de después, espacio suficiente para recostarte a descansar y un gran lago donde pasear en barca. Así, no solamente vas al parque a comer para ahorrar, hay mucho más detrás de esta experiencia.

Descansar en la Plaza Mayor

A mi entender, hay mil cosas mejores para ver en Madrid, pero como es un recomendado por el mundo entero y, la verdad, impresiona por lo grande y por algunos de sus edificios y seguro que, un día u otro te vas a acercar, ya que estás te comento.

En esta plaza hay varios sitios donde puedes tomar algo y sentarte a disfrutar de las vistas, sobre todo cuando hace buen tiempo y se respira un ambiente contento y dinámico. Es una idea genial, para mi gusto, haciéndolo como parada en algún recorrido que te marques, por ejemplo, al volver de la plaza de la Ópera o similar.

Y en cuanto a lo de tomar algo, efectivamente, hay croissants a 2.5 euros, pero también tapa (buena) y caña por el mismo precio. Vamos que si eliges bien, con 10 euritos os hacéis el aperitivo más que de sobra otra persona y tú y con unas vistas de postal.

Tapear

Redundante porque lo acabamos de comentar pero es que es algo que en muchos sitios sale baratillo en Madrid. Además, una de las zonas más famosas para hacerlo es, precisamente, la Plaza Mayor, más bien el antiguo mercado, donde pasa el centenar de sitios de tapeo. Hay precios para todo, la verdad, pero lo cierto es que no juegan sucio entre ellos por lo que lo importante en este caso no es elegir el sitio sino la tapa.

Y obviando esto, hay sitios como “La pequeña Graná” (recordemos que Granada es la ciudad de las tapas por antonomasia), “Taberna Almería” “El respiro” o “Malaspina” que, además de ser baratos, tienen su rollo, especialmente este último. Estos son algunos ejemplos, desde luego, hay mucha cultura de la tapa en la capital y vas a contar taperías por millares en toda la ciudad.

Ver el Palacio Real

Esa no te la esperabas, ¿verdad? En efecto, este no es gratis, a no ser que lo visites a última hora y seas ciudadano de la Unión Europea.

Es cierto que no puede uno visitar Madrid y no ir a ver algunos museos, pero, desde luego, dejarse el Palacio Real, aunque no seamos monárquicos, es un delito. Y es que, no sólo vas a verlo, hay mucha historia dentro que puedes descubrir dándote ese pequeño pero interesante paseíto por sus interiores.

Elige un hostal

Un recorte obvio en cualquier viaje es el alojamiento, está claro. Y, por supuesto, no te voy a proponer que malduermas por ahí, pues las estancias también son importantes para descansar, sentirse cómodo, reponer fuerzas, etc.

En mi opinión, el límite para disfrutar de un buen hospedaje es un hostal. Tienes privacidad, comodidad y buenos precios. Además, en Madrid hay muchísimos (de todas las clases) muy bien ubicados e incluso con historia por lo que, si eres una persona curiosa puede que ahorrar un poquito sea hasta una nueva e interesante experiencia.

¿Qué día los museos son gratis en Madrid?

Tantos hay que, por supuesto, vas a encontrar algunos museos gratis en Madrid. Como tampoco vas a visitarlos todos (supongo), a la hora de hacer tu selección, decántate por algunos de entrada gratuita (lo hay gratis por completo y otros con días especiales, así como también otros con descuentos, claro).

Puedes ir al Museo ICO cualquier día de apertura sin gastar un euro, al Museo del Aire en horario de mañanas, al Tyssen cualquier lunes no festivo a medio día. El Museo Arqueológico está a tu disposición los fines de semana en por la tarde (al igual que el Museo Nacional de Antropología), algunos festivos y para cantidad de situaciones singulares, como también ocurre con el del Romanticismo.

Hasta el Museo del Prado o el de Reina Sofía son gratis por las tardes y algunos festivos. Realmente casi todos estos lugares de cultura en Madrid celebran algún momento gratuito semanal, es cuestión de echar el ojo e informarse poco antes de acudir, pues en ocasiones las promociones y días del arte cambian, especialmente en temporada baja. Tómate tu tiempo para investigar los momentos en los que cada espacio es gratis y ¡hazte una ruta con tus imprescindibles!

¿Qué hacer en Madrid con niños?

Como muchos viajes se hacen con los más peques, es muy importante elegir destinos y saber de antemano qué podemos hacer con ellos allá donde vayamos. Te propongo algunas cosillas.

Patinar sobre hielo

No es lo más especial del mundo pero sí resulta chulo si en tu ciudad no ponen pista de patinaje. Aunque este divertimento se lleva cada vez a más lugares, no todas las ciudades ni, por supuesto, pueblos, cuentan con una, ni siquiera de manera temporal durante la Navidad.

Si es el caso seguro que te parecerá una opción más que razonable, pues en Madrid hay pistas de patinaje sobre hielo todo el año; ya no hay que esperar al invierno para vivir esta divertida experiencia.

Ir al spa

Para los más pequeños (y para vosotros mismos) esta puede ser una idea excelente. Baby Spa Madrid es un lugar bastante especial que no vas a ver en muchos lugares (por ahora).

Aquí te enseñar a hacer masajes tu peque y compartirás un baño terapéutico con él. Relaja, divierte y te enseña para que puedas recrear ese momento de placer en tu propia casa.

Tener un papel en una ciudad a escala

Micrópolix es otro lugar muy chulo y bastante exclusivo especialmente diseñado para niños. Consiste en la recreación de una ciudad, de 12000 metros cuadrados, donde hay edificaciones de todo tipo y nuestros pequeños deben interpretar sus papeles, trabajando y ganando dinero (tienen su propia moneda) para poder gastarlo en ocio, como hacemos los mayores.

Paseo en barca

Ya hemos hablado de ello pero reiteramos, por si no has caído en la idea. Ve al Retiro y pasea en barca en familia. El plan del picnic ya es chulo en sí pero si lo aderezas con esto e incluso si alquilas unas bicis y, por supuesto, disfrutas de todo el parque, la jornada familiar será redonda.

Museos

Si hay un lugar en el que se puede afirmar que los museos también son para niños es Madrid. Dependiendo de los gustos, claro, te podemos aconsejar ir al Museo Nacional de Ciencias Naturales, que es así más general donde se ven colecciones y se explican algunas investigaciones que se están llevando a cabo, el Museo de Cera de Madrid, divertido porque reconocerán muchas de las figuras o incluso el Museo del Ferrocarril o el Museo Naval.

Y si el momento lo permite o lo propicia, no dejes de acudir a la Casita Museo de Ratón Pérez. Es un sitio bastante chulo en el que se muestra al pequeño ladrón de dientes de una manera cultivada y como todo un señor. Tanto si tu peque ya sabe de él como si quieres explicarle en qué consiste esta figura, este es el lugar. Además, como curiosidad, se ha montado donde vivió el protagonista del cuento en el que su creador le dio vida.

¿Cómo es la vida nocturna en Madrid?

La reputación de la noche madrileña no es infundada. Aunque no llega a puntos como los de la famosa Ibiza o la antiguamente glamurosa Marbella, Madrid es una ciudad top si quieres disfrutar cuando cae el sol.

Siendo tan grande, es cierto que hay muchas zonas de marcha, si bien, casi todas se ubican en el centro por lo que, para echar una ojeada a ver cómo se presenta el fin de semana pero sin moverte demasiado no vas a tener problema.

Otras zonas de interés donde se mueve mucha gente por la noche y se te puede hacer de día sin que te des cuenta, ya algo más alejadas, son el barrio Salamanca a la derecha, Chamartín, justo al norte de él o zona barrio Princesa, al este del parque Casa de Campo.

Por encima te puedo decir que si eres fan y defensor de la movida madrileña tienes que a Malasaña, donde lo alternativo, lo bohemio y, en general, lo nada general es lo que se ve.

Aunque todas las zonas comparten el gusto por la música, el baile y la diversión, lo cierto es que están marcadas de una u otra manera. Pero como sólo se vive una vez, si te gusta mucho la noche y tienes energía, visita tantos barrios como puedas.

Princesa es juvenil y muy desenfadado pero mucho más actual.

Chueca es el barrio de ambiente por excelencia y lo vas a ver de lejos; además, cuenta con los locales más famosos.

El barrio de las letras es el más versátil, encontrando en él planes para todo gusto y edad.

Lavapiés es… excéntrico cuanto menos, pero sólo por la combinación de los movimientos que allí se encuentran, que son, en mayoría, el flamenco, la danza del vientre, el hiphop, algo de rock, reggae… Sin duda, una fusión de géneros que siempre han sido menos aceptados.

La Latina es muy animado de noche como lo es de día. Resulta muy buena opción si vas allí a tapear de noche (es un sitio perfecto para ello) y ya no quieres moverte mucho más.

Barrio Salamanca y Castellana son barrios más sofisticados donde la música es más comedida, se realizan eventos, etc.

¿Cuál es la mejor temporada para viajar a Madrid?

Madrid no es una ciudad con temperaturas extremas. Por este motivo, realmente el momento del año en el que decidas ir de visita no va a ser determinado por el clima, a no ser que quieras ir a algún lugar específico que sea propio de cualquiera delas estaciones o viceversa.

Es cierto que en invierno hay zonas de baja temperatura pero eso lo vas a encontrar en prácticamente cualquier parte. Si tienes planeado viajar durante los meses más fríos la capital no es un lugar vetado. Obviamente, las temporadas con temperaturas más suaves son, como en el resto de la península, el otoño y la primavera. El verano es de temperatura alta, con una media de 32 a 40º para los momentos más intensos y con unas noches muy buenas que no alcanzan los 20º.

La lluvia es poco probable, pero no imposible, sobre todo durante septiembre y noviembre así como durante todo el invierno. Aun así, las temperaturas no descienden demasiado.

Por otro lado, el apogeo del turismo se da en julio y agosto pero, a su vez, los madrileños también dejan su ciudad estos meses para irse de veraneo. Por ello, aunque vayas en el momento top, no vas a encontrar una ciudad masificada.

Lo negativo de esta época es que hay ciertos eventos en los que se puede formar cola (bajo el sol) y que hay algunos negocios familiares que echan la persiana para irse a disfrutar de la costa.

Del mismo modo, a mayor ocupación hotelera, mayores precios. Así, una buena idea podría ser visitar Madrid durante temporada baja pero obviando los meses de menor temperatura.

Durante estos hay menos gente, algunos recursos turísticos no estarán disponibles (te puedes informar ante sin problema) pero sí la mayoría y estos estarán menos colapsados. Al mismo tiempo, podrás disfrutar de planes de cualquier tipo, exceptuando los de baño, pero como en la capital no hay playa… Octubre, marzo y noviembre son los mejores meses en este caso, ideales para quienes buscan hacer mucho turismo, pues la temperatura acompaña más.

¿Cuándo te veremos a ti por allí?

 

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